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El blog del Santi

Sucias mentiras en su dial....

Sucias mentiras en su dial....

El presi, aunque aquí sale un poco cabreado, por lo general sale con pinta de ser de lo más majete. 

25 de septiembre de 2007

Hoy he conseguido hacer algo de caso al despertador, es decir, me he levantado en menos de hora y media después de que sonase el despertador. A tiempo para hacer trámites, aunque no he resuelto tantos como quisiera. Lo primero hacerme fotos tamaño carné (suura carné huna?) explicandome en árabe que bueno, más o menos me voy apañando. Con ellas pensaba ir a la embajada y luego a inmigración, a regularizar mi situación en Siria. Pero sorpresa, hasta esta tarde a las seis nada (y lo he entendido en árabe, la cosa va progresando), así que a la embajada sin foto, ahora que sé donde vivo.
Vivo, en el número 27 caaalle Diwana, he intentado mudarme al barrio de la alegría, pero cada vez que lo intento, suben los alquileres… parece ser que a causa de la guerra de Iraq se han venido muchos a vivir aquí, y ha subido el precio, bueno, y en realidad tampoco estoy mal aquí, la vieja esta es un poco rata y tal, pero la habitación y la keli están guapas y el barrio más.
Bueno, volviendo a la embajada, me ha hecho caso la secretaria jovencilla, que tenía un aire a Yola Berrocal pero en guapa y en natural (es decir, tenía las tetas normales y la boca normal), con menos orejas y más espabilada, que tampoco es difícil. Amablemente ha aceptado mi ficha de no residente y me ha contado donde está lo de inmigración para ir cuando tenga las fotos, y de paso me ha dejado encargada la carta de recomendación que necesito para matricularme en la universidad, una carta firmada por el embajador en la que dice que aunque no le pague las multas de zona azul a Gallardón no soy perseguido por la justicia y el estado español no tiene inconveniente en que me pase un par de meses aquí estudiando.
Lo malo que sin fotos no hay tutía, así que vuelva usted mañana, a hacer gestiones. La calma es de Alá, y las prisas de Shaitan (el demoño).
Después, me he bajado en el centro, en la parte moderna del centro digamos, y tras un par de vueltas y explicarme malamente en inglés y árabe he conseguido que apañen mi móvil para poder llamar al extranjero, lo que sigo sin saber es si puedo recibir llamadas del extranjero.
Luego a casita a pata, que media horita no me la quita nadie pero es un paseo agradable, y además he aprovechado para hacer la compra en unos ultramarinos, aquí en Bab Tuma, mi barrio.
En una página que miré antes de venir aquí, de unos notas que te organizan los viajes de estudio en Damasco te decía, no con estas palabras exactamente:
“Recomendamos no vivir en Bab Tuma, son todos unos comerciantes cabrones y unos juerguistas que no dejan dormir por la noche y además usan a los extranjeros para estafarles con los souvenirs y practicar lo que saben ellos de idiomas, impidiendo aprender árabe. Es mucho mejor que nosotros te busquemos un alojamiento mucho más caro llevándonos comisión en algún sitio de mierda aburrido a tomar por culo del centro, aunque cerca de la universidad”
Pero la verdad es que son gente majísima que sí, hace ruido por las noches. Mi ventana da a un callejón, en el que hay una keli, en la que viven al menos una madre y una hija. La hija llega tarde todas las noches, la vieja se cabrea todas las noches y montan unas…
Pero bueno, estoy hecho a dormir en condiciones adversas.
Por otro lado los comerciantes de souvenirs pasan de intentar venderte nada si tu no se lo pides en cuanto se enteran de que eres estudiante y vas a estar allí un tiempo, y los de los ultramarinos, acostumbrados a estudiantes, usan lo que saben de inglés o cualquier otro idioma europeo para enseñarte árabe. Hoy mismamente he aprendido al ir a hacer la compra para la comida a decir unos cuantos números que tenía un poco descolocados, los del 11 al 19, ambos inclusive. Y a decir Mortadela (se dice mortadela pero con acento morillo), y he repasado lo que sabia sobre la preposición que indica posesión (como decir “tengo” pero sin verbo) usándome a mi mismo de primera persona, al tendero de segunda y al presidente, que para variar estaba en un poster en la tienda como tercera.

En fin, que les jodan a los listillos, mi barrio es la polla.

Andanzas y desventuras de un notis to perdío

Andanzas y desventuras de un notis to perdío

Camión parado por motivo desconocido al lado de la mezquita 

 

24 de septiembre de 2007

 

Buscábase uno las habas, a ver que hacía aquí, de acá para allá y de allá para acá, embajada, oficina de inmigración… con éxito en todas sus gestiones.

Mas resulto todo ser un sueño. Habíase olvidado nuestro olvidadizo zagal de poner la alarma la noche anterior, y para cuando despertó ya era casi hora de almorzar. Así pues, almorzó, costreó, y salió a ver si le salía bien lo único que a esas horas le quedaba tiempo de hacer.

Subió su triste figura a un taxi rocinante, que le llevó cual Quijote por todo Damasco, en una tournée sinsentido alrededor y por el centro de toda la ciudad, hasta depositarle, habiendo tomado el viaje 3 jornadas en vez de una, junto al Instituto Cervantes.

Tras ese exasperante peregrinar, apenas tenía ya ánimos o esperanzas cuando entró a sus oficinas, y tras saludar forzando una sonrisa preguntó:

“Oye perdona, no sabréis de nadie que enseñe árabe a españoles. Supongo que de algo tendréis conocimiento, al haber aquí tanto español que enseña árabe, no debe faltaros quien revolotee por aquí realizando la función inversa”.

Viose sorprendida la recepcionista, pues al parecer nunca le había sido planteado tal asunto, por lo cual decidió enviarme a probar fortuna en la tasca, sugiriéndome:

“Pregunta en cafetería, abajo, donde el amable gentío se reúne en torno al bebercio”

 

Hallé en aquella terraza sumergida dos principales grupos de personas. Una mesa de sarracenos, en torno a un ordenador y manipulando muchos papeles, mientras en su conversación mezclaban el castellano y el árabe. En la otra mesa, en cambio, encontraban se varios españoles, mayores que yo, de ambos sexos, una de las mujeres sosteniendo una criaturilla de apenas 9 meses en su regazo.

Aunque supuse que era entre los primeros entre los cuales se hallaba aquél o aquellos que podrían serme útiles para mis propósitos, preferí no interpelarles directamente, sino dirigirme primero a mis paisanos:

-Disculpe, alegre cuadrilla, ¿podría robarles un minuto de su precioso tiempo?

-Oh, por supuesto, joven. ¿En qué podemos ayudarle nosotros, compatriotas en tan lejanas tierras?

-Pues verán, por un infortunado desliz, confundí las fechas de inicio de dos cursos entre los que no me decidía cual realizar, y ahora que ya me he decidido, he descubierto que las fechas del que quiero hacer corresponden a las del que no, y viceversa. Esto de por sí parece no acarrear consecuencia alguna, pero el caso es que hay una, y grave, ya que debo pasar casi un mes de inactividad hasta poder comenzar, y como no soy hombre que viaje tanto para perder el tiempo absurdamente, quería preguntarles si no conocerán ustedes algún árabe que esté dispuesto a enseñarme su idioma, a cambio de dinero o cualquier otro tipo de contraprestación no carnal.

Levantóse uno de la mesa, y tras decirme su nombre, Antonio, me fue a presentar a los estudiantes de la mesa de al lado, no sin antes comentarme que en la universidad de Damasco, en la que el compartía su saber, a diario se le acercaban jóvenes a preguntar si no podría ponerles en contacto con algún español, para compartir ellos lo que sabían de árabe a cambio de recibir de éste joven en cuestión lo que él supiera de español. Y claro, yo podría ser ese joven.

Era este tal Antonio un hombre, que debía no andar muy lejos ya de los 40, si acaso no los había alcanzado. Amable y educado, alto y apuesto, con una voz grave y viril pero no por ello menos elegante, hombre de mundo, con estudios y por lo menos algo de dinero. El tipo de hombre que podría poner en sus tarjetas de visita

                                  

Antonio Ramírez Pescao

         “La polla”

 

Si tuviera novia trataría de mantenerla alejada por lo menos unas 150 yardas de él. Pero yo personalmente le estaba agradecido, pues tras no pocas equivocaciones por su parte y por la mía conseguimos intercambiar nuestros números de teléfono (por cierto, el mío está mal si alguno ha intentado llamarme y no ha podido: os dije 00963936851281, siendo el verdadero 00963936851381. Todo se debió a que el 2 y el 3 en números hindúes se escriben muy parecido, y en la tienda me dieron el numero escrito rápidamente a boli, pero hoy al hacerle una perdida al mencionado Antonio ha podido informarme del error y así lo he subsanado) quedó en pasarle el mío a alguno de sus alumnos interesados que mañana me llamarán. También, y esto se lo agradezco por lo menos lo mismo, me contó que allí los sábados y domingos por la tarde noche se reúnen a ver la liga española, por lo que si ando avispado podré ver en directo (aunque no en vivo, como en el calderón) al Atleti de mis amores cada fin de semana y cada jueves de UEFA.

Bueno, para despedirme una pequeña lección de árabe:

Corazón rojiblanco: قلب أحمر و أبيض

 

Ma’a salama compays.

Tarararí, tarararián

Tarararí, tarararián

¿Os gusta el cuadro que he pintado? 

 

23 de septiembre de 2007

 

Encrucijada de caminos, decisión  a tomar.

¿Vuelvo por navidad o no?

Al fin he conseguido enterarme bien de lo de los cursos. En la Uni que son los buenos van mes a mes, y me apuntaría al de octubre/noviembre y al de noviembre/diciembre. Lo malo es que me queda un tiempo en blanco de casi un mes hasta que empiece el de octubre, que podría rellenar con clases particulares y los 10 días que tengo visita. Ventajas: me safo un titulillo que ya va siendo algo, y en teoría la calidad de la enseñanza es bastante mejor. El campus mola y hay más ambiente.

El otro es el que tenía previsto, el que acaba el 15 de enero, que es en una escuela bastante rara un rato más allá de la universidad, en una callejuela enfrente del consulado saudí, y yo que sé…

Ventajas: aunque la enseñanza sea peor en 3 meses y medio en teoría tendría que aprender más que en dos meses, o no…

 

Además, con mi método de ir y venir barato podría ir volviendo de vez en cuando a hacerme un grado más….suena curioso.

 

Bueno, y aquí en lo cotidiano sirio, domingo laborable como todos aquí, los cristianos ya sacarán su rato de ir a misa, cuando logren salir de los atascos, si no lo hacen con una insolación de flipar. Yo me he quedado sin ropa y la vieja rastrera me cobra por usar la lavadora, pero bueno, podré afrontar el gasto, tampoco es demasiado.

 

Continuación de por la tarde:

Me he decidido por el de la Uni, que así vuelvo a casa por navidad, y he comparado los programas y el otro es más “árabe de andar por casa” que otra cosa.

Ah, y otra cosa, ved “El jardinero fiel”. Sólo lo recomiendo, que si me pongo a hablar de ella lleno tres páginas.

Agur

Damasco

Damasco

21 de septiembre de 2007

 

Todo es increíble en esta ciudad; tiene una luz diferente.

entra suavemente, rozando a través de las enredaderas las cabezas de la gente

quema pues, en las pieles de los sacos de especias, colándose

una especie nueva de rama, un haz de luz por cada agujero

inventando realidades enteras que cambian a cada paso

esperando, a ver si cambias de ángulo para descubrirlas

reflejando muchas otras cosas que desde otro sitio no podrías

observar, entretenido y ausente, y simplemente, te quedas loco.

 

Bueno, escrita la moñez ésta, voy a contaros un poco cómo van las cosas por aquí, ahora que no tengo nada que hacer, porque aquí chapa casi todo los viernes y no puedo ir a solucionar mi papeleo de la UNI. Con el barrio ya me voy haciendo, de Bab Tuma (la puerta este, de Santo Tomás) que es la entrada a la ciudad antigua por el barrio cristiano, donde gentes de toda clase se juntan por la tarde noche para venir a sus restaurantes, cafés, u otros comercios de la zona, tiendas de móviles y electricidad sobre todo, ahí, invitando a comprar en ellas, hasta el lado oeste de la ciudad antigua puedes ir por el dédalo de sinuosas calles, yo todavía me pierdo a veces, a la mezquita Omeya, que está a diez minutos de mi casa, antigua de cojones y bonita de flipar, de la que

 

El ambiente es diferente de lo que me esperaba. Creía que venía a un país claramente musulmán, y bueno sí, son mayoría, y ahora que estamos en Ramadán se dejan ver más, porque se juntan todos a eso de las seis y media de la tarde, cuando empieza a anochecer, para entrar a la mezquita al rezo de la tarde para luego poder jamar, beber y fumar fitis, que otra cosa aquí no hay, menudo es el presidente pa esas cosas. Bueno, miento, se fuma mucho en narguile, tabaco de sabores. Narguile es la pipa de agua esta típica que te llevan de regalo los colegas que han estado en Túnez o Marruecos, la usas un par de veces con ellos en alguna fiesta y luego se queda por ahí, decorando. Aquí sin embargo es un objeto bastante cotidiano, y puedes ver a la gente fumando por la calle, sentados a las puertas de sus casas o sus tiendas.

Se ven también mazo de niños, musulmanes y cristianos, jugando juntos por las calles. Prueba de que aquí hay bastante más tolerancia religiosa que en España, al menos la ponen más en práctica, porque hay católicos, cristianos armenios, evangelistas, musulmanes sunníes, chiíes, alahuís, algún judío. Contra la que pueda parecer no son muy antisemitas. Odian a muerte al Estado de Israel (IV Reich), pero contra los judíos como individuos no tienen nada. De hecho todavía no conozco, pero me han dicho que la mayoría de judíos por aquí ni siquiera son ellos pro israelíes.

La basca además es mazo de sociable y comunicativa, se ponen a hablar contigo si les das oportunidad, y en mi caso que soy estudiante, me puedo poner a hablar con los vendedores de souvenir de las tiendas de al lado de la mezquita sin que intenten endosarme nada. Aquí la mentalidad es bastante diferente a la de Marruecos. Entre otras cosas por ejemplo porque no tienen ningún problema para venir a Europa. Muchos han vivido en Francia, España o Inglaterra, y si ahora vuelven a estar aquí es porque no pasan necesidades, y como en casa en ningún lado, o bueno, por otras razones, pero no porque les hayan echado por ilegales, por lo que no nos guardan el resentimiento que nos guardan, posiblemente con razón, los marroquíes.

 

Yo por mi parte parece ser que me he integrado bastante bien, paso bastante inadvertido, sobre todo cuando salgo sin mochila. Mucha basquita me pregunta movidas o me empieza a contar su vida en árabe, y hasta tardan en empaparse por mucho que les diga “la femti, tío, la femti” (no entiendo tío, no entiendo). Alguno que habla idiomas me dice que joder, que parezco árabe, que avise. En Marruecos me decían lo mismo muchas veces, pero como luego decían “España Marruecos, iguales, hermanos, amigo” y a renglón seguido “Para ti precio amigo”, pues pensaba uno que por los cojones iba a parecer árabe. Aquí es más creíble porque sirios los hay castaños, morenos, pelirrojos, de piel clara o piel oscura, ojos claros u ojos oscuros….Vamos, se les diferencia de un guiri en general por los rasgos, pero hay variedad. Por cierto, guiri viene del árabe.

 

P.D: Estoy publicando hoy 22 porque ayer un brasas me safó el sitio de enchufar el portátil, luego si puedo escribo lo de hoy.

Estrella Invitada: el Puto Andres!

Knock, knock... hello?

Que pasa chavales? Soy el Andres, Santi me ha dejado escribir un poquillo para que sigamos en contacto. Como tengo tres semanas de.....

 

Después de los puntos suspensivos Andrés fue detenido y condenado a muerte, ahora espera encerrado en Alcatraz, ya que ha sido reabierta solo para él, el día de la ejecución de su condena. ¿Nos contará sus experiencias en el corredor de la muerte, o no tendrán internet allí? A ver si le he dao la contraseña para nada

Asentándose

Asentándose

Todo lo necesario para pasar 4 meses en Damasco, mientras haga calor. 

 

19 de septiembre de 2007

 

Bueno, retomando, llamé al notis en cuestión. Resultó ser un pive de 60 años, muy majo él, más aún en cuanto cayó en quien era quien me había dado su número. Me tomé un té con él, hice una llamada y en menos de 5 minutos tenía resuelto el problema de la vivienda.

Me llevó a la keli de la mujer de su primo, que alquilaba a estudiantes extranjeros, según me dijo, no por necesidad sino por gusto, y sólo a chicas o a chicos con referencias. Y yo las tenía, las que él dio, así sin conocerme mucho. Habitaban la casa la susodicha mujer del primo, una americana a la cual no vi, una suiza bastante guapilla la chica, y la hija de la mujer del primo, a la que tampoco se podría echar de la cama para comer galletas.

La casa por demás también una maravilla. Una puertecilla en un callejón que daba a un patio inmenso con plantas, bien iluminado y recientemente reformado, al igual que el resto de la casa.

Pero no les quedaban habitaciones, por lo que estoy viviendo en una casa de al lado más vieja, en la que solo vive una mujer, también más vieja. Una Maruja árabe, con sus rulos, sus pantuflas y su pijama, a ver si un día se deja hacer una foto, así estilo como cubana, para no desentonar con la casa, que por dentro es también en plan de estas de la Habana. Otra puertecilla en otro callejón, otro patio, más pequeño y unas escaleras que suben a un corredor que circunvala el patio y en el que están las habitaciones, el baño, y la cocina. De la barandilla del corredor a la puerta de la calle dos cuerdas, no para tender, sino para poder abrir la puerta sin bajar las escaleras, esta me la anoto, no son tontos, no.

 

Sin en cambio, de todo esto estoy disfrutando ahora, porque cuando he venido esta mañana a dejar el equipaje estaba todavía limpiando la habitación y me ha dicho que hasta las 8 de la tarde nada, y para eso quedaban 8 horas, que me he tenido que pasar deambulando por ahí. He “aprovechado” el tiempo en comprarme un cargador de pilas para la cámara, un adaptador de enchufe viejo (con los palitroques finos) a moderno (con los palitroques gordos), que ya he perdido, aunque por suerte me ha costado 30 céntimos, al cambio, cambiar dinero, hacerme con una tarjeta de movil y perderme por ahí, a descubrir parte de lo mucho que me queda de esta ciudad increíble.

 

Pero no voy a gastar una palabra hablando de Damasco ahora porque si no me quedo sin que contaros en estos 4 meses.

 

Aaagur

Los coleguis

Los coleguis

¿Quién es Sevchenko y quien Hicham? 

 

18 de septiembre de 2007

 

Damasco, Pensión Al Alí Fijad, Hamadía

5:05 p.m. hora local (GMT +2)

Sergei y Hicham duermen aún la siesta, tapados con la manta, porque deben estar un poco locos porque tenemos el aire acondicionado puesto y yo estoy en gallumbos sobre la cama asándome.

Un poco locos cada cual a su modo, pero son buena gente, me fío de ellos al menos, que no es poco. Les conocí en el largo viaje en bule desde Estambul, y creo que antes de hablaros del viaje tengo que hablaros de ellos, así, sin más preámbulos:

 

HICHAM:

Marroquí de Rabat. Su viejo vive en USA con uno de sus hermanos y los demás con su vieja en Francia, están separados. Estaba en Estambul para venir a Damasco porque desde aquí tiene un vuelo a Trípoli, Libia, donde tiene amigos y trabajo. No puede ir ni a Europa ni a Marruecos porque hace 9 años dejó en coma a un notas con una botella de coca cola de estas de 25cl, se quedó sin visado y además tendría que ir al trullo en Marruecos, y como pasa mazo ha estado currando en Argelia, Libia y Túnez hasta que pasen los diez años necesarios para que prescriba el delito en cuestión. Ya le queda poco, aunque no ha perdido el tiempo intentando entrar a Europa estos nueve años. A Estambul llegó desde Moscú, adónde llegó desde San Petersburgo, pues por allí pretendía colarse a Finlandia, lo cual al parecer logró, aunque le cazaron y le volvieron a mandar a Rusia. Ahora parece ser que ya se ha dado por vencido y va a esperar a que se cumpla el plazo de 10 años y volver a sacarse el visado.

Lo de dejar en coma al notas fue una tontería de juventud, ahora ya es un calmado hombre de 30 años que rehuye la violencia y le gustan la paz y el Che Guevara.

 

SERGEI:

Ucraniano de Kiev. Es economista, trabaja en un banco y su objetivo es hacer una visita turística a Jordania, o eso dice. Un pedazo de pan, aunque a saber, a lo mejor en realidad va a Iraq de mercenario, tiene una curiosa cicatriz en el tobillo, así que o bien jugaba al fútbol (Hicham le llama Sevchenko), o fue en Kosovo o algo así.

 

Bueno, pues eso, hacía calor en Estambul, eran las 14:30 hora de allí, la misma que aquí una más que en España, y el bus estaba apunto de arrancar. Nada lo impidió así que arrancó. A las 16:00 seguíamos en Estambul, al otro lado de la ciudad después de pisar huevos un rato para cruzar a Asia y de pararnos 3 veces a coger basquita que fuese a Ankara o por ahí. El Hicham me había saludado, me había contado que era moro y se había ido a sobar por ahí. En el Sergei no me fijé hasta Antioquia, adónde llegamos a las 7 de la mañana del día siguiente después de pisar huevos muchas más horas y parar mil veces más a huevear. A todo esto yo sin pasta porque pasaba de cambiar 50 pavos en Estambul y para cuando me arrepentí de hambre no había oportunidad. Por suerte teníamos mayordomo en el bule que te servía un café con sabor a avellanas cada 4 horas o así, y por la noche en un momento dado nos dio dos bollos en plan tigretón sin recubrir, que menos es nada.

En Antioquia nos tuvieron dos horas esperando y nos metieron en un bule en plan peor, ya más tercermundista en el que sólo daban agua, y bajo el sol abrasador ya a las 9 de la mañana pusimos rumbo a Siria, al paso fronterizo de Hatay, o Bab Al-Hawa, según a que lado estuvieses. Allí dos horas más, bajo un sol más abrasador, con más hambre, en el putísimo desierto y sin un duro. Me sobé para engañar al hambre después de mirar un rato más al purísimo desierto y sus montañas purísimamente desérticas y me despertó el Hicham en una estación de servicio de estas, donde nos tomamos un kebab con el Sergei para romper el hielo. Atención precios sirios: Kebab+Pepsi: 90 centimos de euro, así al cambio. Bueno, 3 horas más y llegamos a Damasco, pillamos un taxi al centro por menos de un pavo y el Hicham nos llevó a una pensión (a esta desde la que escribo) por la que pagamos menos de 4 pavos la noche y no está mal; tiene tele, baño, tres catres y un balcón que da a la entrada al zoco y deja ver la mezquita de los omeyas. Por cierto que la ciudad es la polla pero bueno, de eso ya habrá tiempo de hablar.

Las aventurillas de hoy y lo que me haya dejado en el tintero ya en otro momento, que he quedado en llamar en brevas a un notis amigo de unas amigas de mi tía de Madrid que me va a ayudar a buscar piso, to majete él.

 

Ale chavales, un abrazo y ¡¡¡LEEDME CABRONES!!!

De aquí para allá

De aquí para allá

Estación de trenes de Haydarpasa vista desde el barquichuelo-bus.

 

15 de septiembre de 2007

 

Bueno, hoy con más tiempo y más ganas, pa' que os entretengáis, os voy a contar mis venturas y desventuras en estos dos días que llevo ya perdido por los mundos de dios.

 

Os dejé despidiéndome en Barajas y luego todo fue palabreo sentimental, porque tenía demasiado recientes esas horas de incertidumbre y costreo.

 

Llegué a Suiza bien entrada la noche y me puse a correr no fuera a perder el siguiente vuelo, que tenía poco tiempo y ya iba con retraso de Madrid. Me pararon mis ansias en el siguiente control de equipaje: saca el ordena, vaciate los bolsillos, pasalo todo por los rayos X, vuelve a llenarte los bolsillos, tirate 10 minutos intentando hacer que el ordena entre en el macuto otra vez. Eso sí, en Suiza el control en vez de hacerlo 3 seguratas acabaos y un guardia civil entre rancio y pachón lo hacen 4 macizas de paisano, muy amables y muy sonrientes. Que te dan ganas de ser sospechoso y te desnuden a ver si llevas algo.

Consigo llegar al embarque y mi suerte no falla, ese vuelo se ha retrasado algo más, así que aproveché para comprarme algo de cenilla.

 

Tengo que haceros una confesión. Iba con prisas, estaba nervioso, no me apetecía pensar; pero no hay excusa para que te la trame un suizo. Me cobró 10 pavos por unas mierdas que costaban 14 francos suizos, y 14 francos suizos son 8 pavos y medio. Muy majos los suizos, pero siempre me acordaré de ti, G. Jimmy, te arrepentirás de haber llevado esa chapita de empleado con tu nombre, descubriré donde vives y a que colegio van tus hijos.

 

Otro vuelo costroso, este sin dormir, y llego al aeropuerto secundario de Estambul, lo que tiene el mundo de Easyjet. Venga, va, ahora al Orient Hostel, que tengo reservado allí. Un momento... ¿Dónde coño está el Orient Hostel? Caigo en lo bueno que habría sido traerme la dirección anotada en algún lado, porque no sé ni por donde cae. Con otro golpe de suerte entro en un bule y por 3 pavos me lleva al centro, a la plaza Taksim, que no sé si se llamará así porque paran muchos taksis. Me decido a hablar con uno y para variar (estoy empezando a darme cuenta), le pasa lo mismo que a casi todos los que se supone que deberían saber un poco de inglés; no sabe nada de inglés, sabe árabe. Intento indicárselo en árabe, que me doy cuenta que hablo más de lo que creía. Pero también me doy cuenta de que lo que sigo sin saber es donde coño esta el Orient Hostel, y el tampoco parece saberlo.

Me meto en un café abierto a las 4:30 de la mañana y me tomo un café (lo propio), mientras investigo en mi carpeta como se dice mezquita y azul en árabe. Muy bien, Santi. Salgo para decirselo a un taxista, pero como resulta que habla inglés y sabe donde está el Orient Hostel me como con patatas lo de saberlo.

 

Llegué, vi y dormí. Y a la mañana siguiente paseito, esta ciudad es la polla. Me compro una mochila y cambio más pasta y a buscar la estación de Haydarpasa, la del lado asiático. Tras media hora andando y otra media de barco consigo llegar solo para enterarme de que Damasco en turco se dice Sam y de que el tren del domingo está lleno y que o me espero al 23 o no cato. Conocí a dos muchachos, soldados de permiso, y me hice colega del que no habla inglés. Me invitó a un fiti y lo único que nos entendimos es que una que entró por delante nuestro tenía unas berzazas que joder. Me preguntó si me había fijado por el método gestual de ponerse las manos delante del pecho, y yo le contesté por el método gestual de agitar la mano diciendo: como pa` no haberse fijao.

 

En fin, al albergue y a tostarla, hasta que llega la japo maciza y me da la chapa un rato con el árabe que ha estudiado. Cenita, lectura, y a la piltra.

 

Hoy la aventura más resumida de ir a por el billete de autobús. 45 minutos de tranvía, 15 de metro, billete de bule de 38 pavos pagados por sufrir 26 horas en un puto autobús, y 20 minutos de metro y 90 de tranvía, que se habia retrasado por vete a saber qué y se ha llenado tanto que casi ha habido hostias, lástima que no me haya dado tiempo a sacar la cámara.

 

Después he dormido lo que tenía atrasado y ahora os estoy tostando. A ver si cojo el ritmo y va mejorando la calidad de cómo os lo cuento. Un abrazo payos.