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El blog del Santi

Los coleguis

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¿Quién es Sevchenko y quien Hicham? 

 

18 de septiembre de 2007

 

Damasco, Pensión Al Alí Fijad, Hamadía

5:05 p.m. hora local (GMT +2)

Sergei y Hicham duermen aún la siesta, tapados con la manta, porque deben estar un poco locos porque tenemos el aire acondicionado puesto y yo estoy en gallumbos sobre la cama asándome.

Un poco locos cada cual a su modo, pero son buena gente, me fío de ellos al menos, que no es poco. Les conocí en el largo viaje en bule desde Estambul, y creo que antes de hablaros del viaje tengo que hablaros de ellos, así, sin más preámbulos:

 

HICHAM:

Marroquí de Rabat. Su viejo vive en USA con uno de sus hermanos y los demás con su vieja en Francia, están separados. Estaba en Estambul para venir a Damasco porque desde aquí tiene un vuelo a Trípoli, Libia, donde tiene amigos y trabajo. No puede ir ni a Europa ni a Marruecos porque hace 9 años dejó en coma a un notas con una botella de coca cola de estas de 25cl, se quedó sin visado y además tendría que ir al trullo en Marruecos, y como pasa mazo ha estado currando en Argelia, Libia y Túnez hasta que pasen los diez años necesarios para que prescriba el delito en cuestión. Ya le queda poco, aunque no ha perdido el tiempo intentando entrar a Europa estos nueve años. A Estambul llegó desde Moscú, adónde llegó desde San Petersburgo, pues por allí pretendía colarse a Finlandia, lo cual al parecer logró, aunque le cazaron y le volvieron a mandar a Rusia. Ahora parece ser que ya se ha dado por vencido y va a esperar a que se cumpla el plazo de 10 años y volver a sacarse el visado.

Lo de dejar en coma al notas fue una tontería de juventud, ahora ya es un calmado hombre de 30 años que rehuye la violencia y le gustan la paz y el Che Guevara.

 

SERGEI:

Ucraniano de Kiev. Es economista, trabaja en un banco y su objetivo es hacer una visita turística a Jordania, o eso dice. Un pedazo de pan, aunque a saber, a lo mejor en realidad va a Iraq de mercenario, tiene una curiosa cicatriz en el tobillo, así que o bien jugaba al fútbol (Hicham le llama Sevchenko), o fue en Kosovo o algo así.

 

Bueno, pues eso, hacía calor en Estambul, eran las 14:30 hora de allí, la misma que aquí una más que en España, y el bus estaba apunto de arrancar. Nada lo impidió así que arrancó. A las 16:00 seguíamos en Estambul, al otro lado de la ciudad después de pisar huevos un rato para cruzar a Asia y de pararnos 3 veces a coger basquita que fuese a Ankara o por ahí. El Hicham me había saludado, me había contado que era moro y se había ido a sobar por ahí. En el Sergei no me fijé hasta Antioquia, adónde llegamos a las 7 de la mañana del día siguiente después de pisar huevos muchas más horas y parar mil veces más a huevear. A todo esto yo sin pasta porque pasaba de cambiar 50 pavos en Estambul y para cuando me arrepentí de hambre no había oportunidad. Por suerte teníamos mayordomo en el bule que te servía un café con sabor a avellanas cada 4 horas o así, y por la noche en un momento dado nos dio dos bollos en plan tigretón sin recubrir, que menos es nada.

En Antioquia nos tuvieron dos horas esperando y nos metieron en un bule en plan peor, ya más tercermundista en el que sólo daban agua, y bajo el sol abrasador ya a las 9 de la mañana pusimos rumbo a Siria, al paso fronterizo de Hatay, o Bab Al-Hawa, según a que lado estuvieses. Allí dos horas más, bajo un sol más abrasador, con más hambre, en el putísimo desierto y sin un duro. Me sobé para engañar al hambre después de mirar un rato más al purísimo desierto y sus montañas purísimamente desérticas y me despertó el Hicham en una estación de servicio de estas, donde nos tomamos un kebab con el Sergei para romper el hielo. Atención precios sirios: Kebab+Pepsi: 90 centimos de euro, así al cambio. Bueno, 3 horas más y llegamos a Damasco, pillamos un taxi al centro por menos de un pavo y el Hicham nos llevó a una pensión (a esta desde la que escribo) por la que pagamos menos de 4 pavos la noche y no está mal; tiene tele, baño, tres catres y un balcón que da a la entrada al zoco y deja ver la mezquita de los omeyas. Por cierto que la ciudad es la polla pero bueno, de eso ya habrá tiempo de hablar.

Las aventurillas de hoy y lo que me haya dejado en el tintero ya en otro momento, que he quedado en llamar en brevas a un notis amigo de unas amigas de mi tía de Madrid que me va a ayudar a buscar piso, to majete él.

 

Ale chavales, un abrazo y ¡¡¡LEEDME CABRONES!!!

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