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El blog del Santi

Delirium tremens

14-3-06
Llevo más de un mes aquí, y ya iba siendo hora de hacerme está pregunta

¿POR QUÉ COJONES ME DIO EL VENAZO, DEJÉ TODO EN MADRID Y ME VINE AQUÍ A CONSTRUIR CASTILLOS EN LAS NUBES(o algo)?
No es que mi ánimo esté flaqueando. Tengo momentos de nostalgia y melancolía, no vivía debajo de un puente en Madrid con un cartón de Cumbres de Gredos como único amigo. Tenía (y espero seguir teniendo cuando vuelva) una familia de la que no me quejo para nada, hombre, con mis movidas con ellos, no es la casa de la pradera, pero que me encantaba, quiero a mi padre y a mi madre como se estila poco hoy en día, y me siento con un deber importante de ayudar a educar a mis hermanos (sobre todo como contrapunto al providencialismo católico-calvinista de mi viejo, lo único que realmente me jode de él, yo creo). También tengo bastantes amigos, AMIGOS con mayúsculas, aparte de muchos colegas. Siempre he tendido a rodearme de buenas compañías. Vivía en una buena casa en un barrio tranquilo y normal, con su placita, su Chanquete,, y otra serie de rincones de toda la vida que no guardaban secretos para mí, y en los cuales me sentía más en casa que en mi propia habitación, habitación por otra parte en la que nunca estaba por compartirla con mis dos hermanos. Me lo pasaba teta con mi abuelo, todo un personaje, viendo el futbol o hablando de cosas cotidianas, descubriendo en cierto modo lo que fue, es y será España (y no me refiero a "una unidad de destino en lo universal") país que es un poco, por qué no, como el Atleti, se puede conseguir un doblete, una intercontinental (descubrir américa, un imperio donde no se pone el Sol aunque en Castilla las hambrunas matasen a 1/3 de la población) y luego estar tratando de salir del infierno de 2ª (totalmente comparable con las tristes guerras coloniales aquí a principios de siglo, cuando Abd El Krim, unificador de las kahbilas del Rif, jefe de la de Beni Gurión, daba bien por el culito a pueblerinos analfabetos que en su pueblo apenas tenían para comer, por los intereses mineros del conde de Romanones), pero al fin y al cabo, pasando de todo, pasándolo bien. Tendría que dedicar un ensayo entero matizando y profundizando mucho más para explicar mi idea de España (de las españas, que para algo vengo de familia carlista), muy lejos del patriotismo joseantoniano, son otras mis razones, pero me gusta ése país. Que una cosa muy distinta es españa, y otra el Estado español, que más que nada, tiene como defecto ser un Estado.
Cogí mi macuto, el Peugeot 309 que me regaló mi abuelo (D.E.P) y al Tudela (perchaaaa) que se quedó en Algeciras, y me vine a ver que se cocía aquí. Hace dos años elegí hacer Derecho en lugar de Filología Árabe, y no me arrepiento, me gusta mi carrera, me divierto pudiendo aconsejar a Marta cuando su gallego o algún otro la lía parda por ahí (aunque lo de los setos creo que no tiene solución), pero no sé, desde que hice un viaje familiar a Tunez hace ¿2 o 3, o 4? años, quedé fascinado por esta cultura. No era ni mucho menos admiración, estoy convencido de que van por el camino equivocado, que a estas alturas no se puede andar por ahí con teocracias, y que por lo menos hay que saber fingir como los europeos que se respetan los derechos humanos (eso es no cantearse en tu propio territorio, para cantearse están tus multinacionales y el tercer mundo, pero ya pagarán, ya). Tienen, como los católicos mediterraneos de los siglos XV a XIX, un cierto desprecio hacia el lucro por el lucro, no a nivel general, todos quieren pasta y por eso se quieren pirar, sino en un nivel más profundo de su conciencia, pero mejor que no reflexioneis mucho sobre esto porque no sé si voy a ser capaz de explicarlo.
El caso es que quería conocerles, su idioma, su cultura, sus costumbres. Aparte de las muchas salidas profesionales que puede tener conocer lenguas más allá del inglés y el francés (sí chavales, al CNI, voy a ser James Bond a la española).
Me estoy alejando de lo que realmente quería tratar, la locura. Hoy, me he leido casi del tirón un relato de 100 páginas de Dostoievski que me mandó Jorge por el messenger (¿los eliges porque molan, o realmente me conoces tanto como empiezo a sospechar que me conoces? tanto el corazón de las tinieblas como el jugador me han marcado, no marcado, impactado, no me han dejado indiferencia. el de los asesinos simplemente molaba) y luego me he levantado, he empezado a hablar sólo y a mover los brazos, y he salido al balcón a tomar el aire, sobreestimulado por el descubrimiento repentino de lo ajeno y nuevo que era todo a mi alrededor en esa calle. Ayer mismo justo cuando terminé de comer, un helicóptero de estos pequeños y ochenteros, consistente en una esfera de cristal como cabina, el chasis de la cola, sin más fuselaje y su hélice, pasó a 6 metros de mi balcón, y luego volvió a pasar. ¿De dónde venía, adónde iba? El caso es que no me pareció ni medio normal.
Empiezo a ver mi vida hasta hoy como una buena novela, divertida, con aventurillas, amor, odio, enigmas. La presentación sería cuanto menos curiosa, y el nudo...ahí está el problema, que no hay problema, la presentación y el nudo son dignos de ser leídos, podrían llegar a interesar a cualquiera, pero se les ve el fallo gordo muy rápido, no conducen hacia ningún desenlace, sólo hacia más nudo. No sé adónde voy ni me apetece ir a ningún sitio en concreto, pero menos me apetece quedarme quieto. Soy un idealista realista, me gustaría cambiar muchas cosas pero no veo el medio, y lo asumo. Desde luego cada cual puede poner su granito de arena, pero yo quiero poner toda una carretilla o no poner nada. Copón.
Me ha caído bien el protagonista de "El jugador", el relato de Dostoievski que me he leído hoy. Creía que iba a ser un relato realista ruso costroso (aunque Dostoievski fuera de después del realismo y nuna le hubiese oido ahí encuadrado) pero sólo tiene de literatura rusa el referirse a los personajes siempre por su nombre y apellido, lo cual llega casi a molar. Pero al grano. El protagonista es un menda que sirve como de "lacayo" secretario consejero yoquesequé a un general ruso al que solo le queda el prestigio, y está enamorado de su (hija, sobrina, nuera, cuñada....la verdad es que no me ha quedado muy claro, me importaban poco los detalles) que es una mala puta mazo de cabrona que no hace más que joderle, pero a él le encanta. No os voy a joder la historia, pero el menda ese en un momento dado (¿os estaré contando el final?) vaga por ahí, con el único fin en su mente de resurgir de su mendicidad otra vez a través del juego para ir a buscar a la mala puta que ya no lo es tanto y que en realidad está loca por él, pero también loca así en general (quedadísima, me atrevería a decir). El menda tiene un fin, pero la realización es incierta, no está del todo en su mano, juega mucho en ella el azar. Por supuesto podría aprovechar sus estudios e inteligencia, ponerse a trabajar y hacerlo de otro modo, pero pasa, quiere hacerlo por el juego.

En mi caso no hay tal piva, ninguna me tiene loco ahora mismo, y quizá eso me tenga más loco, porque no sé lo que quiero ni como lo quiero ni cuando lo quiero. Digamos que ahora mismo no persigo nada tangible, persigo perseguir algo tangible, pero no lo encuentro. Ésta noche he vuelto a soñar. Estaba en Lyon, en el Lyon del s.XIV (un poco mezclado con la calle donde vive mi abuela en el barrio de Salamanca) y tenía que llevar a un niño y a una moza (estaban representados por un niño y una moza que conozco, pero no logro recordar quien eran, puede ser que el niño fuera mi hermano Miguel con 8 años, ayer cumplió 14, la moza ni idea). Íbamos por un camino en medio de una inmensa llanura, con algún árbol disperso y montañas al fondo (una visión distorsionada de mi pueblo visto según vas desde Segovia, camino de 11km que he recorrido quizá más veces de las que quisiera), y entonces unas gárgolas, no pocas, bastante feas y acojonantes aterrizaban ante nosotros, nos cercaban amenazadoramente, y en un momento dado, la que encabezaba la formación escupió fuego, y yo, que tenía en la mano una botella de coca cola casi vacía, se la tiré encima a ver si se apagaba la llama, que fue a ser que no. Me teletransporté, sin voluntad ni a favor ni en contra, otra vez a las calles de Lyon, abandonando al niño y a la moza, intranquilo por ellos pero sin cargo de conciencia, como si pudiera detener el paso del tiempo y volver antes de que les pasase nada. Corrí un rato por esas calles durante un rato, estaban oscuras, como si fuera media hora antes del amanecer y no hubiera iluminación. Iba siguiendo a un tipo, que me guiaba a la solución del problema. Ahí todo vuelve a ser borroso en mi memoria. Luego, volvía al camino, donde la moza y el niño estaban a punto de ser atacados por las gárgolas escupefuego, me interpuse entre la que estaba cabreada conmigo por lo de la coca cola y la moza, y jugándome el pie, le di un lowkick en el hocico, con todas mis fuerzas. Ya dije ésta frase ayer, pero sigue definiendo mejor que nada mi sensación en ese momento del sueño "Muchas ilusiones, pocas esperanzas pero muchas ilusiones". Algo me decía que así no iba a acabar con ellas y me iban a quemar vivo después y luego a hacer lo mismo con la moza y el niño. Pero en el momento que mi espinilla golpeaba contra el hocico de la gárgola, todo se volvió negro. Abrí los ojos, sin sobresalto ni nada. Sin embargo he estado toda la mañana un poco bajo de moral, por no estar seguro de haber podido salvar a la moza y al niño.
Cuando sólo yo dependo de mí mismo, en un sueño, hasta mola morir dándolo todo sin opciones en el campo de batalla, pero había fallado a dos personas que dependían de mí.

Y por mucho que pudiera decir Freud, no creo que tenga nada que ver con sexo, además él está muerto y se calla. Ni que hinchándome a zarpa se vaya a llegar al fondo del asunto. Yo creo que tiene que ver con mi estado de ánimo e incertidumbre. Anoche no vinieron estos a jugar a las cartas, y pasé todo el día sólo, con tiempo para pensar. No sé quien son los malos, pero sé que son más y más fuertes, y sus armas mejores que las mías.
Así que hoy he estudiado más y con más concentración que nunca, he repasado más a fondo que nunca el alfabeto árabe y tratado de escribir más. Ahora me voy a ir a dar un paseo y a caminar con mirada de León ("aquí a los gatos se los comen", Azdin dixit) hasta la Kashba, a mirar a Alá a la cara y a preguntarle que coño pasa aquí. No sé para que me preparo tanto, no sé quien serán los malos, pero ellos tampoco saben quien soy yo, no he llamado su atención, y de momento no pienso llamarla. No quiero que mueran la moza y el niño.
Es como si fuera Sarah Connor y John Connor a la vez, pero sin Skynet ni nada. ¿Será intuición el pensar que todo lo que estoy aprendiendo me va a servir para algo, o simplemente ilusión y/o delirio?

¿POR QUÉ SE ME HA PIRADO TANTO ESTA MAÑANA?
Después de tanta verborrea, he estudiado un ratito y me he ido a la kashba. Hoy el cielo no estaba tan impresionante, aunque era curioso, parecía que se iba fundiendo con el mar. De cielo azul, pasaba a morado y luego a anaranjado neblinoso, y la neblina poco a poco se iba convirtiendo en mar. Cosas del atardecer. He vuelto a mi keli todavía pensando más rápido de lo que mi cerebro es capaz de transformar a palabras. Me estaba pensando si ir a kickboxing, ya que a las 8 menos 5 (empieza a las 8) estaba cagando por 3ª vez hoy. Al final me he decidido, igual que me decidí a ir a la kashba venciendo la pereza. En Madrid no lo habría hecho, ya tengo a mis padres para que me echen la bronca luego por ser tan huevón, pero aquí, sólo dependo de mí mismo, y la suerte no es para los apalancados. Después de la hora y media habitual de kickboxing, he ido a preguntar a la encargada por mis espinilleras, que todavía no me han entregado (otro asunto son los guantes, que perdí después de usarlos por primera vez la semana pasada). En la sala de la encargada llena de mujeres de todas las edades, había una viejuna con velo, una semiviejuna, la semijoven de la encargada, y una joven, que joven. Estaba más buena que la hostia, y cómo me miraba. Además, cosa rara aquí, es de las que cuando les devuelves la mirada, te la sigue aguantando. Me he despedido, y antes de torcer para salir por las escaleras fuera del gimnasio, he echado una última mirada, desde un ángulo donde sólo ella de los de la sala me veía, y seguía mirándome, con la misma sonrisa. El tema es, ¿cómo se entra a una tía que está en una sala con una viejuna integrista, la encargada del gimnasio, y otra que no sabes quien coño es pero con cara de cuarentona rancia? O la pillo por ahí sola, o me desentiendo de todo, y a tomar por culo, pero del próximo día no pasa. Luego he llegado a keli dispuesto a ducharme y a acabar el blog antes de ir al ciber para que no se me pire todo. He subido los 6 pisos corriendo, y casi me desmayo. Al recordar por qué casi me desmayo me he explicado todo mi comportamiento del día. No he comido ni merendado. Sólo he desayunado un litro y medio de café con leche, más bien cargado. Espero que sirva un poco de explicación a todo.


Slama
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2 comentarios

Jorge -

A PARTIR DE DELIRIUM TREMENS: los libros son viajes y amigos

Vivía a más de una hora y media del centro de Toronto (metros y autobuses como los mejores búhos de Alcobendas). Y sólo llevaba dos libros en mi maleta. Así que tras quince días, sólo tenía para leer el Metro y los anuncios de Sex for Life (quien sabe si le hubiera tenido que dedicar más tiempo al Sex for Life...). Entonces un intercambio de libros llevó a mis manos una vieja edición de El Jugador. Entonces, las obsesiones y los amores imposibles y la locura empezaron a mezclarse con las señoras negras que tiraban de los cables amarillos del autobús, con los acentos indios hablando de ordenadores, con el paisaje de casas bajas, pequeños centros comerciales e iglesias eclécticas; con las hojas de arce y los hurones que rebuscaban en las basuras. Entonces El Jugador pasó a vivir en Canadá.
Entonces, El Jugador pasó a ser toda la gente estupenda y complicada que conocí en parques y fiestas. Luego, el proceso se invirtió. Luego, El Jugador (no exactamente él) entró en mi vida, en un barco hundiéndose y todavía sigue apareciendo con diversos grados de odio, amor y locura.
El otro día pensaba en un libro para Santi, cuando apareció, casi del olvido, el Jugador: un tipo que iba hacia delante con todas las causas perdidas. Un tipo que se dejaba llevar por sus emociones y que siempre lo daba todo.
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RianX -

Me quito el craneo....
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