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El blog del Santi

Cualquier día....

12-3-06
Hace tiempo de la última vez. Ni siquiera recuerdo que os conté. Habrán pasado muchas cosas desde el último artículo que publiqué. Y cuando tu noción del tiempo se basa en los artículos que publicas, descoloca. Estuve en Madrid unos días. Vi a colegas, estuve en la facul. También recuerdo un concierto. San Blas Posse, en el Hebe (Vallecas). Todo parecía haber sucedido ya antes. Recuerdo que había dormido poco los dos días anteriores. Menos de cinco horas, que suele ser jodido de por sí, más aún cuando en Tánger acostumbraba a dormir 10 minimo. Después del concierto acabé en casa de la Itur. Estaba con el Leguina, pero a él ya le había visto. Menuda keli, se lo flipa mazo. Una copilla que me tomé, un petilla que me fumé, volví a casa por el carril bici pensando en todo lo que me faltaba por meter en el macuto. Otro día más durmiendo menos de cinco horas.
Parece que fue hace años, en los días del pasado pasado. Tras despertar y no despertar, conseguí llevar un macuto con casi de todo. Descubrí que me tocaba comer tren, que el coche que llevaba gente a Cercedilla era para otros elegidos. El viaje fue largo, mucha gente nos rodeaba, pisaban el suelo en que intentábamos dormir. Bueno, al menos yo lo intentaba. No recuerdo bien. Tenía mucho sueño y no podía fumar fitis para ir ahuyentándolo. El albergue donde hacían el campamento estaba al lado de un parquecillo. Me sonaba de algo. Ya me acuerdo, era joven yo, tendría 15 años. Iba con el Álvaro y el Peibol de Madrid a Santiago. Habíamos cenado pronto y al ser domingo no habíamos encontrado donde nos sellasen la credencial. Camino a las afueras para dormir esa noche al pie de la calzada que lleva a la Fuenfría llegamos a ese parque.
Debían ser las 10 y media de la noche. Había una fiesta. Casi todos eran sudacas menos unos pocos españoles con pintas de montañeros o de antiguos monitores de scouts. Una panda de rojos todos los scouts, subversivos y disidentes ellos, no les quiteis el ojo. La fiesta en cuestión era una movida por la integración racial en Cercedilla. Nos moló. Y más aún nos moló la sangría y la tortilla de patatas gratis. Además estaban recogiendo firmas para pedirle al ayuntamiento alguna movida -que no jodiese con el racismo o algo así, supongo- y pudimos llegar a un acuerdo. Nosotros firmábamos en su hoja, y ellos sellaban en nuestra credencial.
Fin de la anécdota. Eso sí, nunca lo había pensado, pero Cercedilla ha estado más presente en mi vida de lo que yo pensaba, pero no fue hasta esta semana santa, después de mucho tiempo sin ir, que me dí cuenta de la de recuerdos que tengo allí. Mi primer campamento con 10 años, navidades y la casa de los curas de Santa Mónica; todas las veces que el Prepus y yo estábamos hasta la polla de estar aquí en La Granja, al otro lado de la sierra, y sólo podíamos escapar si presentábamos a nuestros viejos un plan de excursión guapo, y luego cercanías y a nuestro querido Madrid; todas esas tardes de domingo volviendo de acampada, empezando a encontrarse mal y diciendo "al menos me jode ahora pero mañana no voy al cole". Y todo casi siempre en compañía de buena gente. A alguna de esa gente la conservo cerca, de hecho nunca han dejado de pertenecer a mi entorno. De otros sé algo de vez en cuando, de la típica situación de cruzárselos y preguntar como "ganan su vida", o de que se los haya cruzado algún colega en común. De otros no sé si están en una prisión birmana condenados por tráfico de drogas, o en una universidad privada a las afueras de Madrid. Como decían unos que sabían mucho de lo rápido que pasa todo y lo fácil que es morirse (sobre todo si te ayudan la heroína y el sida como a ellos) pasan los años, pasa tu vida, pasan los meses pasan los días, pasan las horas, también los minutos. Este puede ser tu último segundo. Hoy me siento viejo, y no sólo por la tos perruna que me lleva jodiendo desde anoche. Me quedan muchas cosas por hacer, tengo ya casi 20 años, y la mayoría estoy todavía aprendiendo a hacerlas. Y está todo muy jodido. Hoy día la mediocridad te atrapa fácil, y es difícil escapar. Fácil es dar la nota, simplemente irse a Tánger con el dinero ganado en un concurso de una tele autonómica y estar allí "aprendiendo árabe" un tiempo. Llama la atención, no es lo normal en un chaval de 19 años dejarlo todo y hacer eso un día. Algunos hasta dicen "que huevos". Pero hay que seguir, así no se deja de ser mediocre. El tema es ver como se hace. Hoy en día tengo una carrera de por medio, a ver si me la quito de encima a curso por año o un poco más. Otra opción es mandarla a tomar por culo, pero algo me dice que en su día no me vendrá mal. ¿Y si hubiera empezado a estudiar lenguas más joven? ¿Y si como sospecho a veces lo que me habría molado habría sido tirar por ciencias de la salud y estar estudiando biología para irme a fotografiar bichos por el mundo? No se cata, a día de hoy nada de eso es lo que he hecho, y tengo que seguir con lo que he empezado y darle un uso a todo lo que estoy aprendiendo.
Es lo que tiene nacer en el siglo equivocado. Hace 10 minutos he estado viendo desde este mismo ordenador lo que hay en lo que para el prota de "El corazón de las tinieblas" eran huecos en el mapa. Ya no es un largo viaje, no hay misterio, apenas hay peligro. No vayamos a meternos en líos o en preocupaciones. Todo lo que queremos nos lo da el ordena, la tele, los chinos con su kali y alguien con su costo. Por no enfrentarnos a dificultades no nos enfrentamos ni a nosotros mismos. ¿Os conoceis? Yo no me conozco. Hay que verse en muchísimas. Yo solo me he visto en muchas. Sé como reacciono con hambre, con frío, con cansancio o jodido de salud o ante gente relativamente chunga. Pero no sé como reaccionaría con mucho hambre, o mucho frío, bien jodido de salud o ante gente muy chunga. Influye el miedo. Miedo a la situación en sí, o tal vez más a encontrarlas, salir de ellas, y luego no sacar partido a lo que hayas aprendido. Andar buscando como darlo todo tanto tiempo que acabes no dándolo nada. Porque jefes, cualquier día te puedes morir. Es muy fácil saberlo, pero no tanto ser consciente. Yo creo que ya casi lo soy. Puede que la próxima vez que me salga de la carretera no haya una furgoneta al borde del barranco, o que la próxima vez que cambie de carril con la vespa sin retrovisor derecho, el coche que venía follao pase 2 cm más a su izquierda. La otra noche volviendo del concierto en la moto con el Lalo nos adelantaron un coche de la madera y una ambulancia a toda hostia en el puente de Mendez Álvaro a Conde Casal. En Conde Casal se pararon. Había un charco de sangre en el suelo, trozos de plástico y metal, y unos metros más allá los restos de scooter de donde habían salido. Un minuto de diferencia, ese rato que pasamos despidiéndonos y esperando a que se decidiesen los demás si venian hacia el metro, donde estaba mi moto, o se iban con el Chavi. Son muchas veces como para pensar que no tengo por que aprovechar especialmente mi vida. Un angel de la guarda enviado por dios, "la potra", los extraterrestres de Alfa Centauri, el fantasma de las navidades pasadas. No sé quien habrá sido, pero me han dejado claro lo cerca que está, y que por algún motivo no me ha tocado.

Vivid. Slama

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